¿ Por qué le llaman amor cuando quieren decir sexo ?

Por Angel Somalo
ene 2nd, 2017
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Estamos en la era digital, es una cuestión de efectividad y eficiencia, trabajamos a tiempo real, … somos una aseguradora “sin papel”.

Estos fueron los argumentos que me dio el comercial de la compañía tras emitir la primera póliza y recibirla como documento PDF adjunto en un e-mail.

El e-mail venía con el texto siguiente ( corto y pego ) :

Hola Angel,

Adjunto póliza solicitada, precisaré me hagas llegar por esta misma vía copia debidamente firmada por el cliente en todas sus hojas.

Un saludo,

La respuesta que me dio fue como consecuencia de solicitarle que me enviara las pólizas en papel, no por tenerlas y guárdalas en papel – yo también las archivo digitalmente- , sí para asegurar, o por lo menos intentar, que el asegurado las devolviera firmadas.

Qué el cliente tenga que imprimir, en este caso, 23 páginas, firmarlas, escanearlas y devolverlas firmadas, se me antoja complicado y el riesgo de no tener las pólizas debidamente firmadas lo asume la aseguradora, más cuando se trata de seguros de carácter voluntario (en este caso se trataba de responsabilidad civil profesional); en un seguro como el de automóvil que está perfectamente reglamentado por ley y reglamento podría entender esta práctica ( ojo ¡!! solo el obligatorio )

Cuando les insistes en este riesgo, y vuelven con el mismo argumento original al que suman la obligación del asegurado de devolverlas firmadas, entras en una partida de frontón sin fin en el que para acabar dices “se las enviaré al cliente”.

Sin embargo, insistí en que en lo sucesivo me las enviará en papel, ya que yo no pretendía imprimirlas y dudaba que el asegurado lo hiciera. Me dijo que lo consultaría.

Con la segunda póliza ocurrió exactamente lo mismo.

Ante mi queja, empezaron a aparecer las razones reales, sino únicas sí prioritarias, de la digitalización en el envío de pólizas. Tras la consulta en su central le habían dicho que las pólizas tenían primas muy bajas, y que, con cierta carga de reproche e intentándome hacer sentir mal – a mi o al asegurado-, parecía mentira que por dos euros que podría costar imprimir las 23 páginas estuviéramos creando un problema donde no debía haberlo.

Amor igual a digitalización, eficiencia, no papel, …
Sexo igual a coste

En esta ocasión el problema resultó no serlo ( al 50 % ), les arrastré los e-mail de la aseguradora a los clientes y uno de ellos, disciplinado, las imprimió, firmó y me las devolvió por e-mail, del segundo no he tenido respuesta. La era digital está aquí y con ella sus bondades y riesgos.

Ángel Somalo Vilana
Corredor de Seguros
Profesor del Departamento de Dirección de Empresas de la Universidad de Valencia.
Facultad de Económicas.

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